Otra idea . . .
Empecé a escuchar murga allá por la década del '80.
Por los earlies '80, dijeran los gringos.A lo mejor, hasta empecé antes.
Mi mamá, generalmente acompañada por mi tío, me arrastraba por cuanto "cantopopu" se armaba en la vuelta.
Era muy lindo.
Era una época distinta.
Muy gris, muy oscura.
Y esos recitales, eran cada vez menos pequeños lugares de resistencia.
De resistencia a todo.
Bastaban las palabras claves: paz, amor, pueblo, mano, paloma para que el Palacio Peñarol, el Franzini, el Central
o el Cilindro explotaran en un aplauso.
Ni hablemos cuando Rumbo largaba bajito con "volveráaaaa la alegríaaaa a enredarse con tu voz....." para terminar con
un " a redoblar " bien fuerte.
chau, loco.
Cuando era mas chica en Millán y Raffo, si, justo ahí donde está la carniceria ahora y los edificios rojos, había un baldío.
Y en Febrero armaban el tablado.
Me acuerdo de ese tablado pero no de las murgas ahí.
Solo que ibamos con mis padres.
Me crié escuchandolas a todas.
Después tuve un período de mi vida, donde no iba al tablado, las seguía por radio pasivamente.
Hace un par de años que volví al tablado.
Está toda la movida renovadora de la murga joven. Me gusta también.Es distinto, pero todas buenas.
Todas venden al mundo la esquina del barrio.
. . .Andará de tardecita, con mate y bizcochos, gozando la rambla
o trepará las canteras, buscando el teatro si una murga canta
andará por las esquinas, sentada al cordón, hablando de utopías
o te sacará la sed con un vaso de agua del Santa Lucía.
En cada cartel de escuela, en cada grafitti y en cada botella
en cada rincón del pecho que se te haga un nudo si te acordás de ella...

Comentarios
Espero verte por el blog, un saludo,
gabriel329
pd: si tuvieras alguna foto de Millán y Raffo, te agradezco me la envíes, gracias de nuevo.