El muchacho de la heladera
Se rompió la heladera.
Antes de ayer nos dimos cuenta. Cuando fuimos a tomar el último pedacito de helado y era una crema derretida. En enero pasó lo mismo. Hay que reconocerlo, es una heladera de las baratas. No esas divinas que tienen los gringos todas grises con puertas dobles. Ahhh de las pocas cosas envidiables que tienen. Pero también son un canto al desperdicio de espacio y energía (andá a encarar la UTE a fin de mes con un bicho de esos). Acá con suerte, tenés una cajita sola de helado. No como ellos, que tienen esos baldes enormes que se sientan a consumir a cucharadas frente a la tele. No. Nosotros no. Nuestra tele también es de las baratas. *Pa’ lo que hay que ver*
Bueno, lo cierto es que luego de la crisis de enero, bancó seis meses, cantó flor y se fue al mazo. Asumiendo que el arreglo aun estaba en garantía, llamé al service. Acordamos que pasaban de tarde. A eso de las siete llega un muchacho de veinte y pico, alto y medio pelirrojo. De overall y con una caja de herramientas. La mira, hace preguntas y amaga a correrla. Yo por mi parte había sacado la mayoría de los imanes. Es increíble. Un mar de imanes. ¿Como pueden acumularse tantos?. Es más, los imanes de la heladera dicen mucho de su dueño. Una sabe que casas de comida son sus favoritas, donde se corta el pelo o pide el gas y hasta a que lugares viajaron sus parientes.
Yo, había juntado todos los imanes en una bolsita que guardé. Había sacado el cocinerito que tengo arriba y la olla de barro. Tal vez por ser transparente no me di cuenta de que el florero todavía estaba ahí. Bah…florero. Es y creo que fue concebido como un florero pero nosotros lo usamos para otra cosa porque es más lindo. Es de unos 30 cm. de alto, redondo y con un diámetro de unos 15 cm. Va foto en el post. Ahí guardamos las manzanas de Malka. Las ponemos ahí, son inalcanzables para ella y cada tanto le tiramos alguna y ella chocha. Hasta se aprendió la palabra sola. Decís “manzana” y a la perruna le cambia la cara, se le convierten las orejitas en triangulito y pica para la heladera y ladra. Es bien como la Malkita virtual que está colgada acá cuando le das un huesito de la cajita.
Volviendo al muchacho y la heladera. La abrió y la cerró, la miró de arriba-abajo, como quien sabe de la cosa y diagnosticó: Es el timer. Y punto. No hay vuelta.*Ahh sí, el que sabe, sabe.*
- Le saco la tapa, reviso el timer y vemos.
- La vas a mover? Pregunto yo.
Me dice que sí. Y agrega:
- Pero sacame el vaso
- Que vaso?
- Ese *señalando al florero, que a esa altura ya estaba vacío, sin manzanitas”
Lo miré y un poco tentada le digo “El vaso del gigante decís vos?”. No entendió. Para mí no entendió el chiste y me miró como despistado. Debí haber preguntado “ El vaso de Shrek?” pero no, le digo … “paaa, y vos no viste el cepillo de dientes” y me contesta “ahhh, viene con cepillo de dientes?” No aguanté y me reí, le aclaré que era un florero y el me dice “ah! Yo pensé que era un vaso” (mientras yo me imaginaba el “vaso” lleno de cerveza fría).
Abrimos la heladera. Configuró el timer para que saltara en 15 minutos y a esperar. A ver si prendía sola esta vez. Nos sugiere comprar un helado para ver si funcionaba bien. “No vieron los nuevos de Crufi, están buenísimos. Yo probé el de chocolate”. La doga miraba insistentemente para atrás de la heladera, ahora que estaba corrida. Empieza a ladrar. Ya sé que cuando ladra así reclama algo. Había una pelotita minúscula y ella quería rescatarla. A pura pata la sacó. El muchacho, mientras esperaba jugaba con ella. El sabe de perros porque tiene dos. Un rottweiler y un caniche. *pavada de diferencia, uno le hace de peluchito al otro*.Entonces está acostumbrado. Cuando sale con el grande, toda la gente le tiene miedo. A el parecía causarle gracia eso. A mí no, a pesar de que camino con Malkucha y la gente se corre, ella les mueve la cola loca de contenta por saludarlos.
Lo cierto, es que pasados los 15 minutos, el timer no arrancó. Se fue, con la promesa de volver hoy *el o un compañero* a cambiar el timer. Yo creo en realidad, que van a venir a ver el vaso del gigante, con la fantasía de que alguno enorme baje las escaleras a buscarlo, para lavarse los dientes mientras ellos están acá.
PD. Les dejo un chiste que acabo de recibir por mail. Según mi amigo es el “primer chiste de jardineros gay”:
¿Que le dijo un jardinero al otro? "Seamos felices mientras podamos"




6 Huesitos:
Los services de electrodomésticos... mejor mantenerse alejada de ellos :-)Un beso.
Un perro grande y uno chico, la combinación perfecta según algunos para cuidar una casa, el chico te ladra, si no le hacés caso el grande te come. De acuerdo con Alicia, es una especie de triangulo de las bermudas, es difícil salir de ellos.
Me quedé pensando y volví. Creo que soy un poco más vieja que vos, así que de repente a ti no te pasa, pero yo siento un abismo generacional en torno al humor. Mis bromas o ironías solían hacer reír a mis alumnos, que son chiquilines de hasta 18 o 19 años. De un tiempo a esta parte me miran con cara de "esta que está diciendo". El otro día vi a uno tratando de teclear en la compu de guantes, me le acerque y le dije sonriendo "mirá que gato con guantes..." y me quedó mirando sin tener la más mínima idea de que le estaba diciendo.
jaja, practicamente estoy en linea
increible, si me pasa, me pasa lo mismo que a vos...hago los chistes
y solo un 15% de los que me rodean los entiende y eso me pone mal, porque quedas como tonta...
Jajaja a mi me pasa tambien, pero me parece genial que la gente no capte... eso indica que los chistes no son taaaaan Tinellescos... (quiero creer)
Ah... y puse el chiste en el facebook. Creoq ue voy a poner el link para que lean la historia de la heladera y el vaso de Guliver... :P Muy buena la verdad.
gracias Aixa!
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