Bingo en Verdirrojo
Bueno, después del frío de ayer y de estar casi todo el Domingo encerrada, (ni siquiera pude sacar a Malki Max al campo del fondo de casa) confirmé que el bingo al que estaba invitada se hacia a las seis de la tarde en el Verdirrojo y allá me fui. Me puse el jogging de felpa (paDece un oSHito), los championes negros y salí.
No le hice honor a la ceremonia. Cuando llegué, las cerrenses estaban todas maquilladitas, de vaqueritos ajustados y calzas con vestiditos arriba como se usa ahora. MMmmmm le erré en la ropa pensé, pero no me achiqué. Ojo, no es que fuera a usar calzas con vestidito (si hasta les escucho las risitas) a lo matambrito lituano, pero un vaquerito podría haber encarado.
Con la entrada a 50 pesos te daban 2 bingos de regalo y a la mitad un chocolate caliente con masitas.
Entré. En la mesa me esperaba mi amigota Marisa (capitulo aparte de este blog en cualquier momento) que consiguió las sillas que faltaban para sentarnos en su mesa. Usaron media cancha de básquet, con unas estufas gigantes para matar el frío.
Estaba lindo armado. Era en beneficio de los juveniles. La hija de Marisa, Liepa, juega ahí. La otra vez, fueron a San Pablo y volvieron con varias medallas.
Lo organizó una Comisión de mujeres jóvenes del club. Todos los detalles estaban cuidados al máximo. Es ese respeto que por suerte todavía mantiene la gente de barrio. Es bueno ver, que por más humildes que sean los lugares, la gente se trata con respeto y el cariño de compartir una actividad por un rato, solo por un bien común: lograr que los gurises de la zona se dediquen a hacer deporte y no otras cosas, en este caso.
Largó el bingo. Buenísimo!! No embocaba una, pero como me divertía. El señor que organizaba tenía un bolillero gigante, transparente, divino!!!Micrófono en mano dirigía todo con notoria experiencia. Jugamos dos bingos. Al tercero sirvieron el chocolate calentito y riquísimo. Lo mismo las masitas, una delicia. Me enteré ahí que las hacia gente de la zona que da servicios
de catering.(como que catering?fulop!). Seguimos con el bingo. No faltaba la clásica barra de varones, recostados en una baranda que se divertían solos, gritando cosas a los ganadores. El top se lo llevó el presidente del club, cuando se ganó un lavado y brushing y es pelado!!!! La gente gritaba, aplaudía y se reía como loca. Mi amiga Marisa me decía "Viste?yo te dije que estaba buenísimo!!!"
Liepa y Lina colaboraban con el señor del bolillero. Los regalitos estaban todos organizados y los manejaban "las damas" de la Comisión. Había un bollón gigante lleno de caramelos que no podía ser. Pero no hubo forma. Estuvimos ahí pero nunca pegamos un premio.
Entre bingo y bingo, bailaban dos parejitas jóvenes. Distintos ritmos, bailaron tango con pollera a flecos incluida. Pero cuando bailaron salsa, un veterano que estaba en mi mesa, quedó como hipnotizado mirando a las chiquilinas. Hubo que sacudirlo.
No nos quedamos hasta el final. Estaba frío y era tarde. Me fui, dejando atrás el Cerro, vestidito de lucecitas, tan señorial ahí, mirando el puerto. Llegué a Sayago. A disfrutar el último rato de estufa a leña antes de irme a dormir mientras pensaba en cuantos lugares, de sitios distintos se juntaba la gente a organizar algo así para el club del barrio. Me quedé pensando en la película "Luna de Avellaneda" que trata estos temas...en Setiembre hay otro Bingo, si sale Marisa pega el grito y yo les aviso.
No le hice honor a la ceremonia. Cuando llegué, las cerrenses estaban todas maquilladitas, de vaqueritos ajustados y calzas con vestiditos arriba como se usa ahora. MMmmmm le erré en la ropa pensé, pero no me achiqué. Ojo, no es que fuera a usar calzas con vestidito (si hasta les escucho las risitas) a lo matambrito lituano, pero un vaquerito podría haber encarado.
Con la entrada a 50 pesos te daban 2 bingos de regalo y a la mitad un chocolate caliente con masitas.
Entré. En la mesa me esperaba mi amigota Marisa (capitulo aparte de este blog en cualquier momento) que consiguió las sillas que faltaban para sentarnos en su mesa. Usaron media cancha de básquet, con unas estufas gigantes para matar el frío.
Estaba lindo armado. Era en beneficio de los juveniles. La hija de Marisa, Liepa, juega ahí. La otra vez, fueron a San Pablo y volvieron con varias medallas.
Lo organizó una Comisión de mujeres jóvenes del club. Todos los detalles estaban cuidados al máximo. Es ese respeto que por suerte todavía mantiene la gente de barrio. Es bueno ver, que por más humildes que sean los lugares, la gente se trata con respeto y el cariño de compartir una actividad por un rato, solo por un bien común: lograr que los gurises de la zona se dediquen a hacer deporte y no otras cosas, en este caso.
Largó el bingo. Buenísimo!! No embocaba una, pero como me divertía. El señor que organizaba tenía un bolillero gigante, transparente, divino!!!Micrófono en mano dirigía todo con notoria experiencia. Jugamos dos bingos. Al tercero sirvieron el chocolate calentito y riquísimo. Lo mismo las masitas, una delicia. Me enteré ahí que las hacia gente de la zona que da servicios
de catering.(como que catering?fulop!). Seguimos con el bingo. No faltaba la clásica barra de varones, recostados en una baranda que se divertían solos, gritando cosas a los ganadores. El top se lo llevó el presidente del club, cuando se ganó un lavado y brushing y es pelado!!!! La gente gritaba, aplaudía y se reía como loca. Mi amiga Marisa me decía "Viste?yo te dije que estaba buenísimo!!!"
Liepa y Lina colaboraban con el señor del bolillero. Los regalitos estaban todos organizados y los manejaban "las damas" de la Comisión. Había un bollón gigante lleno de caramelos que no podía ser. Pero no hubo forma. Estuvimos ahí pero nunca pegamos un premio.
Entre bingo y bingo, bailaban dos parejitas jóvenes. Distintos ritmos, bailaron tango con pollera a flecos incluida. Pero cuando bailaron salsa, un veterano que estaba en mi mesa, quedó como hipnotizado mirando a las chiquilinas. Hubo que sacudirlo.
No nos quedamos hasta el final. Estaba frío y era tarde. Me fui, dejando atrás el Cerro, vestidito de lucecitas, tan señorial ahí, mirando el puerto. Llegué a Sayago. A disfrutar el último rato de estufa a leña antes de irme a dormir mientras pensaba en cuantos lugares, de sitios distintos se juntaba la gente a organizar algo así para el club del barrio. Me quedé pensando en la película "Luna de Avellaneda" que trata estos temas...en Setiembre hay otro Bingo, si sale Marisa pega el grito y yo les aviso.





2 Huesitos:
Y asi termino la noche!?
Que mala fama me hacen en este blog :(
Pues a mi también lo que contás me hace acordar a Luna de Avellaneda... ;-)
Besos desde Koln, mi última parada en Alemania, el viernes me voy a
Paris.
Saludos a la tropa
javi
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